| | | Transformers 2: Revenge of the Fallen | Miér Jun 24, 2009 12:51 pm por Ricci |
No es para nada mi intención el hacerme el gracioso con un chascarrillo en el primer párrafo de la crítica, pero es que no me queda más remedio que admitir que esta Transformers 2, es una película transformada.
Me refiero a como cambia el punto de vista desde la primera película a esta. Si en la primera, la gran parte de la acción recaía en el personaje de Shia Labeouf y los Transformers, a pesar de que cobraban cada vez más importancia a lo largo del desarrollo de la trama, eran meros comparsas, un paisaje electrónico, por el que hacían mutis los personajes de carne y hueso.
Afortunadamente, en lugar de repetir la formula siguiendo el adecuado espíritu olímpico de más alto, más lejos y más fuerte, Michael Bay ha optado por mirar hacia dentro de los personajes y crear una película donde las relaciones personales, o más bien las relaciones humano – robot, cobran mucha más importancia que la historia en si.
A pesar de todo, la historia no es una mera excusa para enfrentar de nuevo a Autobots, Decepticons y humanos, si no que por supuesto, a pesar de que el mundo esté en peligro por enésima vez, en realidad se trata de la posibilidad de perder el status quo conseguido entre humanos y robots, lo que equivaldría a la tragedia de perder más que a unos aliados, a unos amigos.
Y cualquiera que haya pasado por algo parecido sabe que, cuando ocurre eso, el mundo ya se puede ir yendo por el retrete por que no merece la pena conservarlo sin tus amigos.
El problema de cómo conseguir que unas máquinas tengan bastante personalidad y puedan generar los mismos sentimientos que los humanos, ya se empezó a solucionar en la primera parte merced a Bumblebee, único autobot que no podía hablar y que expresaba sus emociones a través de las canciones de su radio (bueno, y de sus acciones), recurso tan útil que le hacía ser con diferencia el robot con el que más empatizabamos.
Ahora, parecer ser que los autobots han aprendido de la peculiar naturaleza del ser humano, aunque el termino más adecuado sería contagiado, y son capaces de adoptar acciones y diálogos que da igual de donde salgan, si de una boca con dientes y lengua o de una hecha de metal (con permiso de Richard Kiel y su bondniano personaje); lo que importa es que son palabras cargadas de verdad.
Pero Transformers 2 es una película que al purista de la SF más recalcitrante, támpoco le dejará insatisfecho, si no que tendrá que coger una libreta para apuntar la cantidad de guiños que hay a otros clásicos del género, como Terminator, Battlestar Galactica, o Indiana Jones y la última Cruzada (no sé si lo habrán hecho a posta, pero parecen apostar fuerte por que Shia sea el sucesor de Indy), pero espero que lo hagan mientras no se pierdan ningún otro detalle fundamental de la película, ya que esta es una de esas escasas materias fílmicas que te puede hacer permanecer pegado al asiento aguantándote las ganas de ir al baño. Y aconsejo, que debido a su duración bien se vaya antes al baño, o bien se abstenga de beber líquidos, para saber que es lo que pasara tanto a los personajes de carne y hueso como los de metal, no haciendo diferencias entre ambos, pues todos, en el fondo, luchan (y luchariamos) por lo mismo.
No en vano, alguna vez leí que los robots podían ser definidos como esos humanos de metal, al estilo de la Maria de Metrópolis.
En cualquier película de Michael Bay que se precie, ha de haber un velado o no, homenaje a las fuerzas armadas de EE.UU (incluso en La Roca, al final todo volvía a la normalidad solamente gracias a ellos) o las fuerzas policiales (Con Air), y esta película no va a ser menos.
Afortunadamente no hay ningún numerito estilo Emmerich en Independence Day, quizá siendo este el claro exponente de los extraños tiempos en que vivimos, aunque en realidad támpoco es que sea estrictamente necesario, pues los autobots también se baten el cobre sin importarles el estar hechos de metal.
Igualmente, en toda película de amistad que se precie, pues esa es en realidad la base que mueve todo el artificio de la película, a pesar de que se trate de revestir de una capa de egoismo que salta por los aires cuando el amigo está en peligro, siempre ha de haber un sacrificio, que conecta directamente con el subconsciente religioso más o menos colectivo, de la necesidad de un salvador que se sacrifique por todos nosotros.
En este caso, se riza el rizo con dos salvadores que se sacrifican el uno por el otro, con un momento Iker Jiménez que uno cree a pies juntillas pues la cinta le ha ido preparando para creer en justamente ese momento de la película, y que en realidad le da igual que aparezca un Deus Ex Machina que de le momento justo de misticismo necesario para dar a la película un aura de credibilidad, de un ¿y por que no?, que la redondea y hace que los Transformers empiecen a ser vistos como una especie más en el planeta, unos compañeros y otros destructores, pero que han estado con nosotros desde hace mucho más de lo que creemos y que seguro que nos han ayudado en muchas otras ocasiones. Vamos, que material para continuar la franquicia hay, y a mi, personalmente, si siguen con este estilo de buddy movie con toques de comedia y de película un tanto gore (ojo, solo si la ves con ojos de robot, una excelente excusa para mostrar casquería disfrazándola de chatarra y así conseguir la clasificación más laxa posible) pero que en realidad es justo castigo por los pecados cometidos, pienso seguir viéndolas con ojos crédulos e ingenuos, y disfrutándolas como esta, bien por Sam y los suyos, bien por Optimus y los suyos.
Espero que así sea.[/justify]
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