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 Análisis de El Incal, de Jodorowsky y Moebius

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Ricci

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MensajeTema: Análisis de El Incal, de Jodorowsky y Moebius   Mar Sep 08, 2009 2:12 pm



Titulo: El Incal.
Guión: Alejandro Jodorowsky.
Dibujo: Jean Giraud (Moebius).
Nº páginas (aproximado): 310.
Editorial: Norma Editorial.



El Incal. Alejandro Jodorowsky.


Jean Giraud.


Vale. Empecemos por el principio.
Ya por si solo, el título puede dar lugar a error. Por que una obra de ciencia ficción, que se llama el Incal, puede rememorar ecos de culturas precolombinas que poco o nada tienen que ver con la ciencia-ficción como tal y que, desde luego, parecen más conectadas con programas del estilo de Iker Jiménez, Javier Sierra o López del Oso.
Si además de eso le añadimos el guión de Alejandro Jodorowsky, más conocido quizás en ambientes más místicos que creativos (aunque en según que casos, la mística requiere una buena dosis de creatividad), y el dibujo del siempre cambiante Jean Giraud, la verdad es que, y a pesar de este último, en principio no dan muchas ganas de acercarse a esta obra.
En primer lugar, la obra no es que se ande con ambages en cuanto a duración: seis capítulos. Casi 300 páginas y 8 años de realización. . . lo que se dice un trabajo a conciencia, creando algo que va más allá de las fronteras de lo escrito y dibujado y adquiere entidad propia. Es decir, que en una extraña pirueta creativa, el Incal comic se refleja en el Incal como concepto. Y viceversa.
Lo que se dice Jodorowsky si refinar. En estado puro. Y creanme, no es fácil de entenderle. Aunque si muy enriquecedor.
Entonces ¿Por qué se ha elevado esta obra a los altares de la ciencia ficción, siendo equivalente a lo que en su día fue Watchmen para el cómic de superhéroes?
La respuesta es bastante simple, en el fondo. A pesar de que las situaciones muchas veces se escapan de la lógica más académica (no en vano, se trata, no lo olvidemos, de una obra de ciencia ficción), son vividas por unos personajes que consiguen o bien caer simpático desde el principio, ya sea por su mala suerte, como en el caso de John Difool (dudo mucho que el apellido haya sido puesto de manera arbitraria) o JDF para sus amigos, aunque el único que usa ese termino es Deepo, arrastrado no se sabe muy bien como en esta aventura, o bien uno se siente intrigado por ellos, como en el caso del Metabarón (que, no en vano, tiene una obra propia, la de La Casta de los Metabarones), o bien por su belleza, como en los casos de Animah o Tanatah, o bien por su rareza, como en el caso de Kill “Cabeza de perro” , Soluna, un hermafrodita (de ahí el nombre), que apenas llegará a los ocho o diez años de edad o Deepo, un pájaro de cemento (sic).
El mismo John se autodefine como un detective privado de clase “R”. Lo que en las obras de Chandler vendría a ser un detective privado con mala suerte con las mujeres, en este caso se transforma en un detective privado con mala suerte en la vida. Para empezar, parece ser que cuando repartieron la belleza el estaba cambiando el agua al canario, vive en un cubiculo que a la vez es su despacho profesional, y para terminar, los encarguitos que recibe son más parecidos a los servicios de niñera que a los de un detective privado. Eso si, bebe y va con homeoputas como cualquier hijo de vecino. Es decir, que no se priva de nada de lo malo, vaya. Y parece que de eso va a tener bastante a lo largo de la obra. Lo que se llama un perdedor, que cae bien precisamente por eso. Pero lo más importante de Difool es que, a pesar de que siempre tiene la oportunidad de cambiar a lo largo de la aventura y trascender, de esta manera a un plano superior de existencia, o al menos, de volverse un Difool mejor (si es que eso existe), para aferrarse a su propia esencia y ser el único que tiene un poco claro en toda esta historia lo que realmente quiere, lo que tampoco resulta ser una sorpresa: llenarse el bolsillo, quedarse con la chica y salir lo más entero posible de todo esto.


Explicar como es el Metabarón sería como tratar de encerrar un tornado en una botellita de cristal. Efectivamente, de existir algo remotamente parecido aun héroe como tal, en toda esta historia, entendiéndose como tal alguien con las agallas y la sangre fría para conseguir siempre lo que se propone, ese alguien sería sin duda el metabarón.. Pero además tiene casi tantos gadgets como Batman, al menos en lo que a medios de transporte se refiere, aunque desde luego, sus motivaciones distan diametralmente de los del vecino de Gotham. Aunque cursi, sus motivaciones se basan fundamentalmente en los impulsos de su músculo cardiaco, lo cual ayuda a que esa apariencia de mala bestia que tiene, se dulcifique por sus acciones y necesidades.


Respecto a Animah, es la reina de las ratas (sic). No es que sea un termino despectivo, si no que efectivamente es la que maneja a las psicorratas, unos bichejos que se hacen más grandes, cuanto más miedo les tienes. Algo así como los RAG (Roedores de Aspecto Gigantesco) de La Princesa Prometida, pero con arrobas de malas intenciones. Además, juega un papel más que importante en la obra, ya que es la que, a partir de cierto momento se transforma en el detonante de lo que puede ser un cisma en el grupo, sobre todo por el uso y disfrute que hace de JDF, pero el problema es que, como ya habréis supuesto, el pobre JDF es el que se lleva la peor parte del trato. Vamos, que precisamente por eso, se ve en el doble de problemas de los que ya tenía, que no eran pocos, precisamente.


Como en las mejores tradiciones, Tanatah representa el lado oscuro de Animah, y no en vano es la mejor para el trabajo por la cercanía genética que las une (y hasta aquí puedo leer) que no por su deseo de llevar el orden al caos, aunque sea a sangre y fuego y usando métodos poco ortodoxos como mínimo. Aunque sin embargo, sus verdaderas intenciones se desvelarán más adelante y desde luego resultan más mundanas y realistas, en lo que al corazón humano se refiere, que el tratar de conseguir la Paz en el Universo, objetivo quizá vedado solamente a dioses y similares.


Soluna, resulta ser el hijo de Animah y del Metabarón (ahem), e igualmente resulta ser el hermafrodita perfecto, llamado a gobernar la Galaxia en lugar del emperoratriz. Pero claro, evidentemente nadie se lo va a poner fácil, empezando por su tía y acabando con el Presidente vitalicio (nunca mejor dicho) (sip, la política más rastrera también tiene cabida en la ciencia ficción, y si no que se lo pregunten a Gaius Baltar) que quiere acabar con ellos, más que nada por venganza personal que por haber recibido órdenes de “algo” a lo que considera, literalmente, un eso.


Los dos restantes componentes del equipo (pero ojo, no por eso los de menor importancia) se podría decir que pertenecen más al ámbito de estudio de Joaquín Araujo que de Juan Luís Arsuaga, ya que se trata de un mutante con cabeza de perro (con ciertas reminiscencias y objetivos supuestamente alcanzados por el Rolf de Corben), el cual tiene cuentas pendientes con JDF por un piercing mal hecho, aunque finalmente aparcará esas diferencias no por el Incal, si no por Tanatah, por lealtad a ella y a lo que persigue.
Deepo se puede decir que es el que se encarga de ser un poco cronista de la historia sobre todo en el primer tercio de la obra, compaginando este trabajo con el de salvarle el pellejo a JDF cuando la ocasión (y las agallas) lo requieren.


Y el Incal ¿Qué es el Incal? quiero decir ¿Cuál es el detonante de toda esta historia? ¿Por que Jodorowsky eligió como título de la obra precisamente ese y no otro? La verdad, es que no se que decir. La razón es sencilla, se trata de algo que es. . . .intangible, desde el punto de vista conceptual. Podría deciros que es la chispa que arde en todo ser animado, que es el aliento divino que nos insufló la existencia, o que es la entidad inteligente más convincente que he visto nunca, que es a la vez forma y fondo, definido y definición, parte y todo. . . . podría decir todo eso y la verdad es que sería igualmente verdad y mentira. Al igual que Soluna es hombre y mujer a la vez, el Incal se presenta como, quizá, la eterna dualidad entre el bien y el mal, como el ying y el yang de las filosofías asiáticas, o como una de las múltiples posibilidades que tiene el ser humano para ser.
En definitiva, casi nadie es un héroe, al menos al uso. Si que lo son, sin embargo alguno de os personajes secundarios, como Kamar Raimo, que representa el reflejo brillante de JDF, reflejo que a veces alcanza el propio JDF, pero solamente por que el Incal esta ahí para patearle el trasero y hacerle ir en la dirección adecuada.
Y hay más, hay mucho más, como los Berg y su reina, el Tecnopapa (lo siento, me recuerda a Alejo I), los mutantes, la emperoratriz. . . . cada uno de ellos merecería un capítulo aparte, por la profundidad insuflada por Jodorowsky y Moebius, pero esto no es una tesis doctoral ni yo me creo el más indicado como para abordar una tarea que se presume titánica en su realización y límites.
Precisamente, el merito de Jodorowsky es conseguir que tan extraña amalgama de personajes puedan ser capaces de trabajar juntos y que, además, sus acciones sean creíbles en un mundo increíble, aunque más cercano al nuestro de lo que nos gustaría. No se trata sin embargo, de una familia, como seguramente alguien habrá escrito ya, si no más bien de un grupo de personas que, independientemente de sus orígenes y objetivos, saben que han de permanecer juntos por el bien de todos ellos, aunque no lleguen a saber nunca, a ciencia cierta, por que lo están.
El merito de Moebius es de dotarles de personalidad, que a su vez varía en función de su estado de animo. Lo que se dice, un trabajo excepcional.
Pero conociendo a Moebius, uno se relame, por que sabe de antemano que la ambientación con la que cuida sus obras, está a la altura del cariño con el que dibuja a los personajes. Es bastante probable que El Incal no fuese lo que es de haberse encargado otro dibujante de la parte gráfica. Era evidente que una obra de este tipo reclamaba para su propia existencia la de un dibujante con un universo tan rico como el de los personajes creados, de tal manera, que puede llegar hasta a confundírsele con uno de ellos. Y además, estar en sintonía con el peculiar universo, esta vez creativo, de Alejandro Jodorowsky. Se buscaba una rara avis (El Garaje Hermético ¿hace falta decir más?). Y quién haya leído lo suficiente (que siempre, resulta poco) de la obra de Moebius, se habrá dado cuenta de que a veces, los hilos del destino, se entretejen de tal manera que los dioses permiten a los mortales un trocito de felicidad y de asombro, aunque este sea en papel couche y encuadernado en cartoné.
No quiero desvelar aquí, cual es el argumento de la obra, más que nada por que en realidad tampoco tiene la menor importancia. En realidad, se trata más que nada de una excusa para presentar unos variopintos personajes, un universo acorde con ellos, pero plagado de situaciones cotidianas y de elementos que lo hacen perfectamente reconocible como propio, a pesar de que existen extraterrestres, mutantes, religiones, presidentes, políticos, asambleas, emperadores y emperatrices en uno. . . . y una amenaza cósmica que sin embargo, sirve de telón de fondo para el avance de la historia y para presentarnos, a partir de la mitad de la obra, a personajes secundarios que no desmerecen para nada a los principales. Vamos, que aunque estos desparezcan puntualmente de la trama, esta no decae por estar sujetos por unos puntales bastante firmes. Y no, esta vez no es merito de Moebius, si no de Jodorowsky.
En cualquier caso, esta no es una obra que vaya a tener un final de acuerdo a las estructuras más rancias, si no que se abre como una flor para darnos la oportunidad de escoger el que más nos guste, y no es que la obra presente varios finales, si no varias interpretaciones, en función del nivel de mística aprendida a lo largo del relato.
Por tanto, la obra en si se transforma en una lectura sorprendente, cautivante y enriquecedora, ya que se trata ni más ni menos que de la concesión por parte de sus autores de echar un somero vistazo a un mundo futuro (o no) en el que la sociedad y el universo se mueven por impulsos más metafísicos que físicos, llegando aun punto en que la realidad se desvía y difumina como tocada por un rayo divino, iluminando regiones desconocidas y bellas del entendimiento humano entendido este como la llave para llegar a ser mejores hombres, mujeres, extraterrestres, mutantes, hermafroditas o pájaros de cemento.
La elección, finalmente es tuya. Pero yo de ti me lo pensaría dos veces antes de hacer nada sin saber que es lo que te puedes perder por no ver más allá de tus narices y pensar que El Incal es un comic sin más.
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