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Crítica de "XTRO" por Carlos Iglesias Díez y Miguel Díaz González
Miér Ene 13, 2010 2:44 pm por Hexin


Director: Harry Bromley Davenport.
Intérpretes: Bernice Stevens, Philip Sayer, Simon Nash, Maryam D’Abo, Danny Brainin, Peter Mandell, David Cardy.
Año: 1983.
Nacionalidad: Reino Unido.
Duración: 81 min.


Sinopsis:

Un niño observa horrorizado cómo su padre es abducido por una luz misteriosa de procedencia extraterrestre. Tres años después, el padre regresará para llevarse a su hijo consigo… pero lo hará convertido en un ser monstruoso.

Crítica:

En 1979, de la mano de Ridley Scott aterrizó el fil "Alien, el octavo pasajero" en las pantallas de todo el mundo, y lo hizo para quedarse por siempre en la memoria colectiva del espectador cinéfago. Además de cuatro secuelas oficiales – Aliens, el regreso (James Cameron, 1986), Alien 3 (David Fincher, 1992), Alien resurrection ( Jean Pierre Jeunet, 1997), y Alien vs. Predator (Paul W.S.Anderson, 2004)-, tuvo algún hijo legítimo – La cosa (John Carpenter, 1982), Hidden (Jack Sholder, 1987), Depredador (John McTiernan, 1988), o Species (Roger Donaldson, 1995)-, y multitud de hijos bastardos, sobre todo en Italia – Alien 2 (Ciro Ippolito, 1980), o Contamination: Alien invade la tierra (Luigi Cozzi, 1980)-.

Cuando el padre regrese a más de uno se le va a caer la cara ¡literalmente!


Xtro se sitúa en una posición intermedia, pues pretende desmarcarse de su modelo original pero, al mismo tiempo, se muestra incapaz de trascender los estrechos límites de serie B en los cuales se inserta. Con todo, pienso que lo más interesante de Xtro, vista hoy, no proviene de su vinculación con Alien, sino más bien del lejano parentesco que guarda con otro clásico contemporáneo de naturaleza muy distinta: E. T. El Extraterrestre. De hecho, el año de producción de Xtro -1983- es inmediatamente posterior al de la película de Spielberg, y la frase utilizada como reclamo publicitario resulta, en este sentido, inequívoca: “No todos los extraterrestres son amigos”.

El padre y su criatura.


Hay en la película varios elementos que contribuyen, pues, a que podamos contemplarla como una suerte de ‘reverso diabólico’ o ‘versión oscura’ de E. T., a saber:

-Como en la obra maestra de Spielberg, Xtro presenta un ambiente familiar disfuncional, con un padre ausente, un niño solitario e introvertido a quien cuida una niñera más que su propia madre, y la actual pareja de ésta, un fotógrafo cuya torpeza se hace manifiesta a la hora de comunicarse con el menor. Algunas escenas como la que vemos a continuación parecen una parodia siniestra del film de Spielberg.


-El niño posee la facultad de contactar telepáticamente con el extraterrestre (que no es otro que su propio padre), así como de hacer suyas las reacciones – físicas y psíquicas- de éste.


-La llegada del alienígena provoca un cambio en la naturaleza de los objetos, los cuales parecen adquirir vida propia – en el caso que nos ocupa, los juguetes del niño cobran un siniestro y mortífero protagonismo, en una serie de escenas que parecen un anticipo del filme Pequeños Guerreros –Joe Dante, 1988-.


Todos estos ingredientes se combinan para construir una fábula macabra (sangrienta y chapucera, sí, pero fábula al fin y al cabo) sobre el lado turbio que esconden las relaciones paterno-filiales: por una parte, el padre se revela como un auténtico monstruo, capaz de convertir a su hijo en cómplice de sus repugnantes actos; por otra, el niño actúa como si fuera un mero instrumento de la voluntad paterna, y por tanto, susceptible de ser abducido al final de la película. En medio de este caos, el papel desempeñado por la madre y por su compañero sentimental resulta del todo inútil, cuando no ridículo (1). Tales ideas se ven reforzadas por una puesta en escena de tono surrealista y alucinatorio, deudora tanto del primer Alien como de los primeros trabajos de David Cronenberg, que constituye el mayor hallazgo de Xtro a nivel formal… y quizá el único que la película presenta a cualquier nivel – habría que señalar también el diseño del alienígena del título, aunque su aspecto es tan grotesco que causa más risa que miedo-. A pesar de todo, imágenes como la del ‘parto a la inversa’ con que se abre la película – una mujer es fecundada por el alienígena y da a luz a un hombre (¡!), en medio de sangrientas convulsiones-, como la de la guapa niñera convertida en una especie de crisálida gigantesca y viscosa con capacidad para poner huevos (2), como la de padre e hijo siendo engullidos por una luz sobrenatural al finalizar el filme o la del sueño con el cual se cierra, …, han pasado a la historia del género como pequeños iconos del terror de los años ochenta, si bien dichas imágenes apenas mantienen hoy la capacidad para asustar o inquietar. En mi opinión, Xtro es una de esas películas que sólo pueden disfrutarse desde una mirada cómplice, y desde la nostalgia por un cine de género que ya no se hace, cuyo primitivo encanto nutría las estanterías de los videoclubes de hace veinte años (nada que ver con los de ahora, que se sustentan en la asepsia de los cajeros automáticos, en las novedades del mes, y en un montón de películas clónicas fabricadas en masa).

Hay chicos que son un poco capullos con las chicas pero el hijo de XTRO es diferente, las convierte en capullos.


En lo que refiere al reparto, tenemos a Bernice Stegers –como la madre-, quien, después de haber trabajado a las órdenes del mismísimo Fellini en La ciudad de las mujeres (1980), y de haber protagonizado Macabro (Lamberto Bava, 1980), se fue hundiendo poco a poco en los abismos de la serie B… e incluso de la serie Z; otro tanto puede decirse de Philip Sayer –como el padre-, muy poco conocido fuera del cine británico, pese a que hayamos podido verle en un título mítico como El ansia –Tony Scott, 1981-, y en algún ‘famoso desastre’, como Shangai Surprise (1986) –producida por el ex – Beatle George Harrison como un vehículo para el lucimiento de la pareja Sean Penn/Madonna; después de Xtro, Maryam D’ Abo (que interpreta a la atractiva niñera), obtuvo cierto éxito como ‘chica Bond’ en uno de los peores títulos de la serie – Alta tensión (John Glen, 1986), y luego corrió la misma suerte que el resto de sus compañeros de reparto, es decir, se hundió en un semianonimato del que sólo emergió para interpretar pequeños papeles en películas desconocidas. Del resto de actores, creo que no merece la pena hablar.

Antes de ser chica Bond, Maryam D’ Abo fue chica XTRO.


La banda sonora –o así- viene firmada por el propio director de la película, Harry Bromley Davenport, que también se encargó de dirigir sus dos (horribles) secuelas, editadas directamente en vídeo: Xtro 2: el segundo encuentro (1990), y Xtro 3: La venganza (1995). Ahora bien, Bromley Davenport no es Carpenter ni Amenábar: su música oscila entre el plagio al Jerry Goldsmith de Alien (al principio, cuando la música ilustra una imagen de la noche estrellada sobre la que van apareciendo los títulos de crédito), y una fanfarria de sintetizadores al más puro estilo ochentero.


La sexualidad, la religión y la infancia en XTRO.

No hace falta ser en exceso observador que la sexualidad del monstruo en esta película no es otra cosa que un refrito del concepto de “la nueva carne” de David Cronenberg pero la figura del padre también tiene algo del mito del “intruso maligno” que tan bien encarnaron los films de vampirismo.

Uno de los aspectos que más me sorprende sobre la criatura que da el nombre al film es su supuesta identificación con el concepto bíblico de Dios/Demonio que encima es mostrado con un relativo descaro. Cuan Mesías o Ángel caído la bestia cae del cielo y su llegada esta precedida por una estrella que en este caso es la supuesta nave del monstruo. Una vez en la tierra una de las primeras ocupaciones de XTRO es dejar embarazada a una mujer pero sin penetración vaginal alguna. Para nuestra sorpresa se revela que el monstruo es padre de si mismo y que renace de una mujer con forma de hombre dando a entender que XTRO es un reflejo distorsionado de Dios.

El parto es uno de los momentos mas escabrosos del film que fue imitado no pocas veces.


Una vez retorna a la civilización como ser humano (o al menos en apariencia) es cuando empieza a esparcir su nuevo credo que consiste ni mas ni menos que en romper con total impunidad todas la leyes morales e incluso físicas del hombre. Una vez esparcido su nuevo credo se va de la tierra retornando a los cielos dando a entender que tras su visita se producirán profundos cambios en la humanidad. Ha dejado su huella, su simiente, su señal y tras su marcha de seguro se producirán grandes convulsiones. Esto introduce a XTRO como una versión pervertida de Dios o dicho de otra forma una especie de anticristo llegado del espacio.

El Mesías intergaláctico vuelve a casa.


La infancia también es mostrada en XTRO con matices ampliamente oscuros, para empezar tenemos una familia ampliamente disfuncional en la que el niño parece carente de una motivación en su vida. Entonces vemos como interviene la figura del verdadero padre dándole al niño un poder que excede lo humano. Poco después le dice esto:

-Padre- Escucha: Serás capaz de hacer muchas cosas, no debes asustarte. Hazlo cuando lo necesites.

-Hijo- ¿Para qué?

-Padre- Lo sabrás cuando llegue el momento, lo intuirás.

Con estos consejos tan ambiguos el padre parece concederle ese enorme don con el film de eximirse de sus propias responsabilidades paterno-filiales. Vemos como el niño desarrolla al máximo las capacidades creadora y destructora propias de la infancia. Vemos como da vida a todo un mundo de maravillas cuyo primer propósito es destruir todo lo que obstaculiza al niño, en primera instancia apuntes, luego personas. El infante pues se convierte en un tirano que hace lo que quiere cuando quiere, un enfant terrible que manifiesta un desarrollo precoz de sus instintos homicidas y de su sexualidad ya que no pierde el tiempo en inseminar a la bella Analise.

XTRO muestra el lado más sórdido de la imaginación infantil.


Quizás aquí hay una posible crítica encubierta sobre lo que puede suceder si unos padres irresponsables delegan ciertas responsabilidades o capacidades propias de los adultos en los niños con el fin de despreocuparse de estos. La desaparición de la autoridad paterna da como resultado la promiscuidad, sexual la intolerancia, la violencia.

Recreando el mal, los efectos especiales de XTRO

Cualquiera que haya visto XTRO no podrá negar que gran parte del atractivo y de la fama del film están debidos a los resultones FX de Tom Harrys y Francis Coates.


Gracias a su maestría podemos ver alienígenas violadores deudores de Cronenberg y prácticamente precursores del futuro anime hentai japones en el que monstruos con tentáculos hacen con las chicas lo que en este film solo se insinúa a nivel visual (3). Resulta francamente sorprendente el resultado de ciertos efectos especiales si tenemos en cuenta que el film fue realizado con un presupuesto francamente ínfimo.



Hasta tal punto el presupuesto era reducido que muchos de los primeros planos de los alienígenas no eran otra cosa que muñecos de cuerpo entero que apenas tenían capacidad para moverse (4). Usando con cierta maestría los escasos movimientos del muñeco animatrónico y planos rápidos de cámara pudieron conseguirse escenas tan veraces como ese primera visión del alienígena en el borde de una carretera.

En el otro punto tenemos esos muñecos reanimados por el niño de la familia, los efectos especiales aquí son mas bien de andar por casa pero en muchos casos pero gracias a los efectos de luz y al enfoque del director consiguen ser dotados de un extraño realismo dentro del absurdo que dota al título de un aire totalmente onírico al que el, inexistente, guión potencia de forma seguramente involuntaria.



Tampoco podemos olvidarnos del maquillaje que sin ser del todo eficaz en determinadas escenas consigue momentos realmente incómodos como el del parto o el de la inseminación de Analise (la cuidadora del niño) que son realmente incómodos. Lo más divertido del caso es que para conseguir muchos de estos efectos se usaron simplemente piezas de látex y globos.




Los dos finales de XTRO:

La edición en DVD de Xtro ofrece, como contenido extra, un final alternativo al que vemos en la película. En ambos casos, se parte de la misma escena, que refleja un sueño o visión que padece el personaje interpretado por Bernice Stegers.

La mujer entra en una estancia bañada por una luz cegadora, mientras tanto se ve una toma de carácter onírico en la que la pantera, a la que dio vida el su hijo, avanza por un pasillo de un blanco brillante. En ese momento observamos que la habitación tiene el mismo ambiente que ese pasillo, a partir de aquí empieza la divergencia:




Final 1:

Una vez dentro, encuentra los huevos mediante los cuales se reproduce el alienígena. Este final está claramente basado en Alien (Ridely Scott, 1979 ), la mujer coge uno de los huevos con un aire maternal y este revienta convirtiéndose en un pene-tentáculo que se adhiere al rostro de la mujer y la insemina. Este final resulta quizás el más políticamente incorrecto (4) y claramente deudor del primer Cronenberg y su estilo de “la nueva carne”.




Final 2:

Este es más ambiguo y, por ello, más conseguido. La mujer encuentra un montón de “nietos” que parecen clones de su propio hijo (6), la rodean formando un círculo mientras tocan la barriga de la mujer quien repentinamente está embarazada, dando lugar a una imagen de la maternidad que parece extraída de “El pueblo de los malditos” (Wolf Rilla, 1960). También podría interpretarse como que el hijo de la mujer puede ser el primero de una casta de alienígenas dominantes mientras que los otros nietos son simplemente peones encargados de proteger a este último, de ahí que los niños demuestren una clara veneración cuasireligiosa hacia el ser nonato.


Más allá de XTRO, las repercusiones de la película.


Como apuntamos con anterioridad esta película bebe con descaro de muchas películas y autores como Alien, E.T. y David Cronenberg. Ahora bien, el retorcido sentido de la sexualidad que luce el film sirvió de inspiración directa a muchos films. Como podréis ver incluso un film tan deudos como este puede generar una nueva hola de films de deudores que incluso en un futuro retroalimentan el mito de la propia saga “XTRO”.



Aunque parezca mentira los primeros imitadores surgieron en la propia USA con películas como “Breeders” (Tim Kincaid, 1986), producción de Empire que sufrió una discreta distribución en España de mano Video Screem S.A. bajo el rocambolesco título de “La muerta ataca Nueva York”. Obra precursora del género japonés “Tentacle” en la que tenemos un alienígena masculino con muchos tentáculos causando estragos entre las féminas la emblemática ciudad. Al igual que el presente “XTRO” el resultado del safari sexual de la bestia es devastador.



Ya en tierras niponas y entrando de lleno en el terreno del género erótico/terrorífico del “tentacle” nos podemos encontrar con films animados como la producción de Pink Pineapple “Alien from the darkness”, también conocida como Inmu alien (Norio Takanami, 1996). Esta película no solo es altamente deudora de los dos primeros films de la saga “Alien”, también tenemos un alienígena cuyos objetivos y forma de cumplirlos son prácticamente una mezcla de los de la criatura de “XTRO” y la de “Breeders”. Podría poner muchos mas ejemplos de la influencia que este film ejerció en tierras niponas o recalcar otra vez su evidente influencia en la archiconocida saga “Species” pero prefiero ser malo y dejaros con las ganas de que investiguéis por vuestra cuenta. A modo de demostración de mis palabras voy a poneros unas capturas que demuestran la influencia de “XTRO” sobre “Inmu Alien”.

Genitales de la bestia en “XTRO


Genitales de la bestia en “Inmu Alien



Como podréis observar en ambos casos la criatura posee una abertura semejante a una vagina de la que brota un pene tentáculo. Ambos monstruos introducen el pene por distintos orificios pero su finalidad es la misma.

(1) El motivo por el cual la película no se sostiene en pie es un guión demencial, carente no sólo de progresión dramática sino de cualquier atisbo de historia o relato.

(2) muy similar, por cierto, a la que aparecerá doce años después al comienzo de “Species” (Roger Donaldson, 1995).

(3) Ciertamente hay muchos paralelismos entre este film y el anime Hentai japonés con monstruos que suele conocerse comúnmente como “Tentacle”. Por poner un ejemplo la capacidad de transformarse en una bestia claramente sexual es una capacidad estrictamente masculina, convirtiendo a las mujeres en simples receptáculos de sus depravados instintos siendo estas incapaces de desarrollar ese increíble poder.

(4) la capacidad de movimiento de los animatrónicos en XTRO es tan limitada que casi había que llamarlos “estaticotrónicos”. Esto llega al extremo de que en ciertas escenas se movían los miembros del alienígena como quien mueve un muñeco.

(5) No deja de ser altamente grotesco que uno de esos huevos la insemine. Al ser hijos de su hijo, estos seres son en cierto modo sus nietos o bien una extensión sexual de su propio hijo. Luego presenciamos un repugnante acto de incesto en el que la madre es fecundada por sus descendientes. También conviene observar la estructura de ese tentáculo fálico que es exactamente igual que la de un aparto reproductor masculino, incluyendo unos asquerosos genitales en la base.

(6) más que nada por tener todos una complexión semejante y vestir de la misma forma.

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